Relación

Cómo hablar de BDSM con tu pareja

Cuándo plantear la conversación, cómo contar lo que te interesa sin que parezca una petición y cómo seguir adelante sea cual sea la respuesta.

Por Equipo Editorial BDSMConecta · Publicado el

Una pareja adulta conversa de pie y apoyada en la encimera de la cocina de su casa por la mañana, cada uno con una taza en la mano, con luz de día entrando por la ventana

Sacar el tema del BDSM con una pareja con la que llevas tiempo tiene una dificultad propia: no estás presentándote ante alguien nuevo, estás añadiendo algo a una relación que ya funciona de una manera. Es normal que dé respeto.

Suele ayudar plantearlo como lo que es: contar una parte de ti y preguntar qué le parece. Ni una petición que haya que conceder, ni un ultimátum, ni algo que la otra persona deba resolver en ese momento.

Elige un momento cualquiera

La tentación es buscar un momento especial, y casi siempre sale mejor lo contrario: una conversación tranquila, con tiempo, sin que haya nada más en juego.

Conviene evitar dos situaciones concretas: en mitad de un momento íntimo, donde es difícil decir que no, y después de una discusión, donde todo se lee como un reproche.

No tiene por qué ser una conversación larga. Abrir el tema y dejarlo reposar suele funcionar mejor que intentar resolverlo entero de una vez.

Habla de ti, no de lo que quieres que haga

La diferencia entre que se reciba bien o mal suele estar en el encuadre. Contar qué te interesa deja espacio; pedir algo concreto pone a la otra persona a decidir sobre la marcha.

Compara estas dos formas de decir casi lo mismo:

«He estado leyendo sobre esto y me llama la atención. Me apetecía contártelo y saber qué te parece a ti.»

Frente a plantearlo como una propuesta cerrada, con una práctica concreta y una respuesta esperada. La primera abre una conversación; la segunda pide un sí o un no.

Si todavía te cuesta ponerle palabras, puede ayudarte la guía sobre qué es el BDSM y qué engloba el término, y la de cómo hablar de tus intereses.

No esperes la respuesta en el momento

Una reacción inicial de sorpresa, silencio o incluso incomodidad no es un no. Es, casi siempre, una persona procesando algo que no esperaba.

Puedes decirlo explícitamente:

«No hace falta que me contestes ahora. Si quieres lo hablamos otro día.»

Lo que sí conviene es no volver sobre ello cada día a la espera de una respuesta distinta. Preguntar una vez pasado un tiempo es razonable; insistir no lo es.

Si la respuesta es que no

Puede pasar, y es una respuesta completa. Que no le interese no significa que la relación tenga un problema ni que haya que convencer a nadie.

Hay matices que conviene distinguir, porque no todos los noes son iguales:

  • «No me interesa nada de eso»: es un límite y se respeta.
  • «No me veo haciéndolo, pero no me molesta que me lo cuentes»: deja la puerta abierta a hablarlo.
  • «No sé, me suena raro»: suele ser falta de información, no rechazo.
  • «Ahora no»: es un momento, no una posición.

Lo que no funciona nunca es insistir, enfadarse o dejar caer que la relación se resiente por ello. Eso convierte una conversación en una presión, y ahí ya no hay acuerdo posible.

Si la respuesta es que sí

Un sí a hablarlo no es un sí a todo. Conviene seguir despacio y concretar qué os apetece a cada uno antes que nada.

Tres cosas que ayudan al principio:

  • Empezar por lo que los dos tengáis claro, no por lo más ambicioso.
  • Acordar de antemano cómo se para, antes de probar nada.
  • Hablar después de cómo ha ido, con margen para decir que algo no gustó.

Para ordenar esa parte tienes las guías sobre acuerdos y normas en una relación y sobre la palabra de seguridad.

Señales de que la conversación va mal

Conviene parar y replantear si aparece alguna de estas, venga de quien venga:

  • Que uno de los dos acepte para evitar un conflicto.
  • Comparaciones con relaciones anteriores o con otras personas.
  • Prisa por pasar de la conversación a los hechos.
  • Que se presente como una prueba de confianza o de amor.
  • Que se niegue a hablar de cómo se para algo.

Un acuerdo al que se llega por cansancio no es un acuerdo, y se nota después.

Es una conversación, no una decisión

Las preferencias cambian y lo que hoy no apetece puede apetecer dentro de un año, o al revés. Retomarlo de vez en cuando, sin que haya nada en juego, es más fácil que convertirlo en un tema del que no se habla.

Si queréis conocer antes qué herramientas y qué información tiene el portal, están en las medidas de seguridad y privacidad de BDSMConecta.

Dudas

Preguntas frecuentes

¿Y si me da vergüenza sacar el tema?

Decirlo forma parte de la conversación: «me cuesta un poco contarte esto» suele relajar el momento más que preparar un discurso.

¿Es mejor enseñarle algo escrito que explicarlo yo?

Puede ayudar como apoyo, pero no lo sustituye. Lo que a la otra persona le interesa saber es qué te interesa a ti, no una definición general.

¿Qué hago si acepta pero noto que no le apetece?

Pararlo y hablarlo. Un sí dicho por complacer no sostiene nada y suele acabar en malestar para los dos.

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Lo importante es poder hablarlo

Que una conversación así se pueda tener, con la respuesta que sea, dice más de la relación que el resultado concreto. Si quieres repasar las herramientas y la información disponibles, consulta las medidas de seguridad y privacidad del portal.

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