Acuerdos y normas en una relación BDSM: para qué sirven
Qué resuelve poner por escrito lo acordado, qué conviene que incluya, qué no puede hacer un acuerdo y por qué hay que revisarlo cada cierto tiempo.
Mucha gente que se relaciona dentro del BDSM acaba poniendo por escrito lo que ha acordado. No porque haga falta un documento, sino porque escribirlo obliga a concretar lo que en una conversación se queda en una idea vaga.
Conviene aclarar antes que nada qué es y qué no es: un acuerdo de este tipo no tiene valor legal, no obliga a nadie a nada y no sustituye al consentimiento. Es una herramienta de comunicación entre dos personas, nada más.
Para qué sirve escribirlo
El valor no está en el papel, está en la conversación que hay que tener para redactarlo. Al escribir aparecen las diferencias que de palabra se pasan por alto.
- Obliga a nombrar las cosas en lugar de darlas por entendidas.
- Saca a la luz los supuestos distintos sobre una misma palabra.
- Deja constancia de los límites, para no tener que repetirlos cada vez.
- Da algo concreto a lo que volver cuando hay dudas.
- Permite ver, al releerlo meses después, qué ha cambiado.
Si todavía no habéis tenido esa conversación, el punto de partida está en la guía sobre cómo hablar de límites y consentimiento.
Qué suele incluir
No hay un formato correcto y cuanto más se parezca a vosotros, mejor funciona. Estos son los apartados que más aparecen:
- Qué tipo de relación es y qué lugar ocupa en vuestra vida.
- Qué está acordado y qué queda fuera, con los límites de cada uno.
- Cómo se para: la señal acordada y qué pasa cuando alguien la usa.
- Qué necesita cada uno después, y quién se encarga.
- Cómo se habla de lo que no ha funcionado.
- Qué pasa con lo acordado fuera de los momentos concretos.
- Cuándo se vuelve a revisar.
Es mejor un acuerdo corto que de verdad refleje lo hablado que uno largo copiado de internet con apartados que ninguno de los dos entiende.
Lo que un acuerdo no puede hacer
Aquí está la parte que más conviene tener clara, porque es donde se cometen los errores con consecuencias.
- No es un contrato: no tiene efecto jurídico de ningún tipo.
- No sustituye al consentimiento en cada momento concreto.
- No obliga a mantener algo que una de las dos personas ya no quiere.
- No puede autorizar nada que esté fuera de la ley.
- No sirve para reclamar nada a nadie.
Haber firmado algo hace un mes no convierte en aceptable lo que hoy una de las dos partes no quiere. Si alguien utiliza un acuerdo para discutir un «no», está usándolo justo al revés de para lo que existe.
Las normas, si las hay, mejor pocas
Algunas relaciones añaden normas de funcionamiento. Funcionan cuando son pocas, concretas y las dos personas entienden para qué están.
Una norma que nadie recuerda, que se incumple a diario o que se añadió para contentar a alguien es una norma que sobra. Conviene revisarlas igual que el resto.
Y conviene desconfiar de las normas que aíslan: las que limitan con quién hablas, a quién ves o a qué dedicas tu tiempo fuera de la relación no son un acuerdo, son un problema.
Ponedle fecha de revisión
Esta es probablemente la parte más útil y la que más se olvida. Un acuerdo sin fecha de revisión se convierte en algo que nadie se atreve a tocar.
Acordar desde el principio que se habla otra vez en unos meses quita presión: deja de ser una decisión definitiva y pasa a ser un punto de partida.
En esa revisión basta con tres preguntas: qué sigue encajando, qué ya no, y qué falta.
Antes de escribir nada
Dos cosas deberían estar acordadas antes que el resto: cómo se detiene lo que esté pasando y qué necesita cada uno cuando termina.
Las tienes desarrolladas en las guías sobre la palabra de seguridad y sobre el cuidado posterior.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta escribirlo o basta con hablarlo?
Basta con hablarlo. Escribirlo añade concreción y una referencia común, pero no es obligatorio ni hace el acuerdo más válido.
¿Un acuerdo escrito tiene algún valor legal?
No. Es un documento privado entre dos personas, sin efecto jurídico, y no puede autorizar nada que esté fuera de la ley.
¿Puedo cambiar de opinión sobre algo que ya habíamos acordado?
Sí, en cualquier momento. El acuerdo describe lo que queríais cuando lo escribisteis, no una obligación hacia el futuro.
El acuerdo es la conversación
Lo que protege no es el documento, sino el hábito de hablar las cosas antes y revisarlas después. Si quieres conocer las herramientas y la información del portal, consulta las medidas de seguridad y privacidad.
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