Pareja

Cómo hablar de tus intereses con una posible pareja

Cuándo sacar el tema, cómo explicarlo con tus palabras, cómo preguntar por los intereses del otro y qué hacer si no coincidís del todo.

Por Equipo Editorial BDSMConecta · Publicado el

Una mujer y un hombre caminan de espaldas por el paseo de un parque al atardecer mientras conversan; ella gesticula al hablar y, al fondo, el sol se pone sobre la silueta de la ciudad entre farolas encendidas

Contar tus intereses a alguien que acabas de conocer no tiene por qué ser una conversación solemne. Es, sobre todo, una forma de comprobar pronto si os entendéis, y de evitar que uno de los dos se haga una idea equivocada del otro.

Esta guía se ocupa de esa conversación concreta: cómo contar lo que te interesa y cómo preguntar por lo que le interesa a la otra persona. Para acordar qué va a pasar y qué no en un encuentro, el terreno es otro y lo tienes en la guía de límites y consentimiento.

No es una confesión

El tono con el que lo planteas condiciona la respuesta. Si lo presentas como una revelación difícil, invitas a que se reciba como un problema.

Hablar de ello como de cualquier otra parte de ti facilita que la conversación siga su curso:

«Hay algo que me interesa y que me apetece contarte, porque creo que dice bastante de cómo me gusta relacionarme.»

Tampoco necesitas pedir permiso para tener los intereses que tienes, ni justificarlos con una historia personal. Puedes contar lo que te apetezca y reservarte el resto.

Elegir el momento

No hay un momento exacto, pero sí dos extremos que suelen funcionar mal: soltarlo todo en el primer mensaje o esperar a que la relación esté muy avanzada.

Una referencia útil: hablar de ello cuando ya existe conversación suficiente para que se entienda como parte de quién eres, y antes de que cualquiera de los dos tome decisiones importantes sobre la relación.

Si tu perfil ya lo adelanta, buena parte del trabajo está hecha. La guía sobre cómo crear un perfil de citas BDSM explica cómo dejarlo claro sin entrar en detalles.

Explicarlo con tus palabras

Las etiquetas orientan, pero cada persona las interpreta a su manera. Suele entenderse mejor lo que describes que lo que nombras.

En lugar de dar por hecho que una palabra significa lo mismo para los dos, puedes contar qué te aporta:

  • «Me gusta que las cosas se hablen antes; me resulta más fácil así».
  • «Disfruto de una dinámica con roles, dentro de lo que acordemos».
  • «Lo que más valoro es la confianza que hace falta para llegar ahí».

No hace falta incluir detalles íntimos para que se entienda. Puedes reservar determinadas conversaciones para cuando haya confianza y los dos queráis tenerlas.

Preguntar por lo suyo

La conversación funciona en los dos sentidos. Preguntar con curiosidad y sin dirigir la respuesta es lo que la convierte en un intercambio:

  • «¿Y a ti qué es lo que te interesa de esto?»
  • «¿Hay algo que prefieras no hablar todavía?»
  • «¿Qué te hace sentir cómodo cuando conoces a alguien?»
  • «¿Esto que te cuento te encaja o te chirría?»

Escucha la respuesta sin corregirla. Si la otra persona dice que necesita pensarlo, es una respuesta completa y conviene dejarla estar.

Cuando la respuesta no es la que esperabas

Hay tres desenlaces habituales, y los tres son manejables.

Le interesa

Seguid hablando sin convertirlo en un plan inmediato. Compartir un interés no implica haber acordado nada todavía.

Tiene curiosidad pero no sabe

Es una buena posición de partida. Dale tiempo, responde a lo que pregunte y no interpretes la curiosidad como un sí anticipado.

No le interesa

Puede ser una incompatibilidad real, y reconocerlo pronto os ahorra tiempo a los dos. Insistir para que cambie de idea no funciona; tienes esa conversación desarrollada en la guía sobre cómo reconocer y respetar un rechazo.

Si no coincidís en todo

Lo habitual no es coincidir del todo, sino encontrar una zona común y unos límites claros alrededor. Dos personas pueden entenderse muy bien aunque no compartan cada interés.

Lo que conviene evitar es el acuerdo tácito de que uno acabará cediendo. Si alguno de los dos piensa eso, es mejor decirlo que dejarlo correr.

Para ordenar lo demás —tipo de relación, ritmo y expectativas— puede ayudarte la guía sobre cómo hablar de compatibilidad al buscar pareja BDSM.

Vuelve al tema de vez en cuando

Lo que te interesa puede cambiar, y lo que le interesa a la otra persona también. Una conversación inicial no cierra el asunto para siempre.

Retomarlo con calma, sin que haya un conflicto de por medio, suele ser mucho más fácil que esperar a que el desajuste se note.

Dudas

Preguntas frecuentes

¿Y si me da vergüenza sacar el tema?

Puedes decir justo eso: que te cuesta un poco hablarlo. Reconocerlo suele relajar la conversación en lugar de complicarla.

¿Es mejor contarlo por mensaje o en persona?

Por mensaje tienes tiempo de elegir las palabras y la otra persona de pensar la respuesta. En persona se nota mejor el tono. Las dos opciones funcionan; elige la que te resulte más cómoda.

¿Tengo que contarlo todo de una vez?

No. Puedes empezar por lo que explique mejor cómo te gusta relacionarte y dejar el resto para cuando haya confianza.

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Hablarlo es parte de conocerse

Contar lo que te interesa no es un examen que haya que aprobar: es información que ayuda a los dos a decidir. Descubre la propuesta de BDSMConecta para conocer personas afines y empieza por una conversación honesta.

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